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Todo el mundo ha experimentando estrés en algún momento en su vida, pero hoy en dÃa, lo más común es que el estrés forme parte de las vidas de millones de personas.
Todo el mundo ha experimentando estrés en algún momento en su vida, pero hoy en día, lo más común es que el estrés forme parte de las vidas de millones de personas. El estrés es beneficioso hasta cierto punto porque nos obliga a reaccionar en situaciones que se consideran peligrosas, tanto física como emocionalmente. Pero un exceso de estrés puede sobrecargar nuestro cuerpo y tener consecuencias poco recomendables para la salud.
Su tipo de ejercicio
Hay muchas formas de luchar contra los efectos del estrés. Desde obtener una nutrición adecuada (link to article VS002) hasta buscar un equilibrio emocional interno a través de técnicas de meditación y relajación (link to article VS004), pero una de las formas más efectivas es hacer ejercicio diariamente de forma regular.
Para obtener los beneficios del ejercicio sobre el estrés no es necesario embarcarse en deportes olímpicos, ni siquiera en formas de hacer deporte específicas como trotar o hacer pesas. Lo más importante en este caso es que haya una constancia en la práctica de esa actividad física.
Elegir una actividad física con la que se sienta totalmente a gusto y que además le resulte placentera es la mejor forma de garantizar que la practicará de forma regular. Quizás lo que le guste es dar paseos por el parque para ver los pájaros, quizás remar en un lago o es posible que después de un día en su oficina lo que realmente le guste es dar puñetazos a un saco de boxeo. Tomar clases de baile, esquiar, nadar o patinar puede ser igual de beneficioso para reducir su estrés. Practicar esta actividad al menos durante 30 minutos, cinco días a la semana es un fantástico seguro contra el estrés y otro tipo de dolencias físicas.
Practique con estrategia
El objetivo de la actividad física contra el estrés es liberar a su cuerpo de sus efectos negativos, pero también su mente. Si trabaja en una oficina llena de gente, o tiene que hablar e interactuar con personas todo el día, elija una actividad en la que pueda obtener tiempo para estar consigo mismo. Suscribirse a una clase de aerobic llena de gente quizás no le resulte demasiado relajante, pero caminar a buen ritmo por el parque sin hablar con nadie, sí.
Por el contrario, si su trabajo supone cierto aislamiento o si trabaja desde la casa, intente que la hora del ejercicio sea un momento para socializar. Comprométase con una vecina, amigo o su pareja para dar un paseo juntos a buen paso toda la tarde o suscríbase a algún tipo de clase en el que pueda tener intercambios con otras personas.
Una buena forma para estimular la práctica diaria del ejercicio es preparase, solo o con alguien, para algún tipo de evento deportivo, como por ejemplo, una maratón o una carrera de ciclismo. Aunque ganar no esté al alcance de sus posibilidades, establezca sus propias metas: llegar hasta la mitad de la carrera, aguantar la carrera completa o cualquier otro objetivo. Comience unos meses antes de que se celebre y busque otro evento en el que competir tan pronto finalice. ¡No tardará mucho en comenzar a sentir los beneficios de la actividad física que elija!