El control del estrés de la vida diaria

December 23, 2008 0 Comments

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La forma en la que vivimos hoy en día invita al estrés a formar parte de nuestras vidas. Desde que suena el despertador en la mañana, muchas familias comienzan una carrera contra reloj que no se detiene hasta que vuelven a cerrar los ojos por la noche.

La forma en la que vivimos hoy en día invita al estrés a formar parte de nuestras vidas. Desde que suena el despertador en la mañana, muchas familias comienzan una carrera contra reloj que no se detiene hasta que vuelven a cerrar los ojos por la noche. Eliminar el estrés de su vida puede ser bastante difícil porque seguramente implica cambiar su vida entera, pero sí hay algunas formas de controlarlo. El primer paso es reconocerlo.

Qué es el estrés

Estar estresado hoy en día es sinónimo de sentirse presionado, de no abarcarlo todo o de ir corriendo siempre de un lado a otro. El estrés se define como las demandas tanto físicas o emocionales que experimentamos como consecuencia de la presión que el mundo exterior ejerce sobre nosotros.

El estrés tiene consecuencias que podemos sentir claramente como la tensión, irritabilidad, dolores de cabeza o ansiedad. Llevado a extremos, el estrés puede tener consecuencias para el corazón y otros órganos internos.

Los humanos, al igual que muchos animales, usamos es estrés como un mecanismo de supervivencia. Ante una situación de peligro su cuerpo reacciona con estrés para poder afrontar esa situación. Esta reacción incluye, entre otras cosas, una liberación de hormonas que producen un aceleramiento del corazón, respiración más rápida y más flujo de sangre a los músculos para poder correr. Las situaciones que le causan estrés en su vida diaria no son animales salvajes de los que tenga que escapar, pero su cuerpo reacciona de igual forma ante las demandas de su jefe enojado, que ante la visión de un búfalo atacando (aunque a veces se pueda le parecer).

La liberación constante de las hormonas del estrés es lo que puede causarle daños que van desde trastornos estomacales, hasta un descenso de sus defensas e incluso un aumento de la presión sanguínea, que incrementa el riesgo de un infarto.

Conozca sus límites

No todo el mundo reacciona ante el estrés de la misma forma. Hay personas a las que estar en un embotellamiento les produce mucha ansiedad, otras que se sienten abrumadas cuando se les acumula la tarea y algunas a las que los niños gritando y alborotando por la casa, después de un día de intenso trabajo pueden sacarles totalmente de sus casillas.

Para evitar el estrés lo mejor es saber cómo reacciona usted ante él. Conozca las situaciones que hacen que su corazón se acelere o tenga una descarga de adrenalina y haga un plan para actuar sobre ellas. Si, por ejemplo, manejar en el embotellamiento de la mañana realmente hace que empiece el día de mal humor, intente crear una rutina para evitarlo. Quizás pueda salir antes y realizar alguna actividad previa a entrar a trabajar.

Analice cómo está el estrés afectando a su vida y cuáles son las actividades que pueden afectar a su salud. Aunque haya otras tareas estresantes que no pueda dejar de hacer, al menos elimine o modifique aquellas con las que apenas puede vivir. A la larga le compensará.

Estrés inevitable

En ocasiones es probable que se enfrente a situaciones en las que evitar el estrés es imposible, por ejemplo, si no hay forma no encontrarse el embotellamiento, sin importar a la hora que salga de la casa. Lo mejor en estas situaciones es contrarrestar conscientemente la información que le está enviando a su cuerpo para que se ponga en guardia: respire profundamente una y otra vez, escuche música relajante en el radio y aparte su mente de los pensamientos que le alteran. Estas formas de actuar le dirán a su cuerpo que todo está bien para que deje de liberar hormonas del estrés.

Si de hecho se encuentra en una situación en la que no tiene otras opciones más que hacer lo que está haciendo, es un gasto de energía innecesario consumirse pensando en lo poco que le gusta hacerlo o en lo bien que estaría haciendo otra cosa. Relájese, concéntrese en la tarea, o procure evadirse, según sea el caso y, al menos, evitará que afecte a su salud.

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