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Es importante conocer cuáles son sus lÃmites y cómo afecta, tanto a usted, como a las personas que le rodean (especialmente a los niños) que usted haya llegado al lÃmite de su capacidad. Hay muchas situaciones hoy en dÃa que pueden ponernos a prueba y debido a la falta de una red de familiares o amigos para apoyarnos.
A lo largo de las últimas generaciones la forma de vivir en comunidad y en familia ha cambiado mucho. Es común estar alejados de nuestros familiares y no conocer siquiera a los vecinos que nos rodean. El individualismo y la capacidad para resolver los propios problemas es algo que se valora hoy en día. Sin embargo, hay momentos en los que recibir ayuda de otros es más que una bendición: es una necesidad para sobrevivir.
Cuándo pedir ayuda
Es importante conocer cuáles son sus límites y cómo afecta, tanto a usted, como a las personas que le rodean (especialmente a los niños) que usted as de ne otros
haya llegado al límite de su capacidad. Hay muchas situaciones hoy en día que pueden ponernos a prueba y debido a la falta de una red de familiares o amigos para apoyarnos. Problemas que antes se resolvían entre todos, recaen ahora sobre los hombros de una o dos personas.
Ejemplos comunes de estas situaciones son cuando una persona mayor en la familia necesita que se hagan cargo de ella porque ya no puede hacerlo por sí misma. En nuestra cultura, cuidar de nuestros mayores es lo que se espera de las generaciones más jóvenes. Pero a menudo, las familias que tienen que hacerse cargo de los ancianos de la familia, están criando a niños pequeños y tienen largas jornadas laborales por lo que pueden surgir situaciones difíciles de sostener.
Otros problemas pueden surgir cuando un familiar se pone enfermo y necesita ayuda, si surge un problema financiero que la familia no puede resolver por sí misma o incluso, cuando una mamá tiene un bebé y no hay nadie para echar una mano.
Cómo pedir ayuda
Recuerde que aunque no tenga ayuda de familiares próximos o no conozca a las personas de su comunidad, hay ayuda disponible. Para encontrar ayuda el primer paso, aunque parezca muy obvio, es saber que la necesita y decidirse a pedirla. Una vez que haya iniciado este camino se sorprenderá de todas las puertas que se le pueden abrir.
Además de hablar con las personas con las que más confianza tenga para hacerles saber que necesita ayuda, pruebe algo tan simple, pero eficaz, como dejar una nota personal en los buzones de sus vecinos. Si su problema es que no puede dejar sólo a un anciano durante unas horas en la mañana o en la tarde, explíquelo y pida que se pongan en contacto con usted.
En caso de no encuentre ayuda cercana, o su problema no se pueda solucionar con la ayuda de personas bienintencionadas, utilice una de las armas más poderosas de nuestro tiempo: Internet. Simplemente teclee su pregunta, en su idioma (para más éxito hágalo en inglés) y verá cómo hay alguna respuesta o al menos, información que le puede poner en el buen camino. Y no se olvide de métodos más tradicionales como consultar las páginas amarillas, llamar a su ayuntamiento, hablar con las personas de su iglesia o con las de su trabajo.
En la era de la información en la que vivimos, alguien, de alguna manera le brindará esa ayuda que necesita o le pondrá en el camino para conseguirla. El primer paso es pedirla.