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Si vive en un estado en el que hay un porcentaje alto de población hispana, es posible que el médico que le asigne su seguro, o alguno entre la lista de los que pueda elegir, sea latino. Si su usted se expresa mejor en español y se siente más cómodo con la cultura latina, esto puede resultarle una ventaja.
Si vive en un estado en el que hay un porcentaje alto de población hispana, es posible que el médico que le asigne su seguro, o alguno entre la lista de los que pueda elegir, sea latino. Si su usted se expresa mejor en español y se siente más cómodo con la cultura latina, esto puede resultarle una ventaja. Sin embargo, desafortunadamente el porcentaje de médicos latinos es todavía muy pequeño en comparación al de doctores anglosajones, por lo que es posible que su médico no sea latino.
Diferencias culturales
Para poder ofrecerle el mejor cuidado posible, su doctor necesita conocer todos los detalles de su historial médico. Pero para poder hablar con confianza con su doctor es lógico que usted tenga que sentirse a gusto con él o ella. En general, el trato que tienen los doctores latinos es algo diferente al de los doctores anglosajones. En nuestra cultura se valora el contacto visual, el apretón de manos, la sonrisa y la plática. Y aunque hay médicos anglosajones que pueden ser tan cálidos o más que uno latino, por lo general hay una apreciación por la eficiencia que algunos pacientes pueden confundir con el distanciamiento.
Esta sensibilidad cultural para algunas mujeres es más evidente durante el embarazo porque las hormonas hacen que nos sintamos mucho más sensibles a las emociones. Por eso puede ser difícil establecer una conexión con un doctor al que percibimos como frío o distante.
Un trato diferente
Si su doctor tiene formas que le resultan un tanto frías, y no se siente muy a gusto, pero tampoco tiene posibilidades de cambiar a otro doctor, es importante que recuerde que se trata de un trato diferente, pero no necesariamente distante o peor.
El hecho de que no sigan ciertas pautas culturales, como platicar un poco antes de empezar la consulta o sonreír más, no quiere decir que la capacidad del doctor para atenderla sea menor. De hecho, esta forma más directa de atenderla es probablemente porque el médico tiene solamente un tiempo disponible para estar con usted y quiere ofrecerle la mejor atención posible en este espacio de tiempo.
Para establecer la mejor comunicación posible
En el tiempo que tenga disponible con su doctor es importante que pueda darle toda la información necesaria para que él o ella le proporcionen a usted y a su bebé los mejores cuidados prenatales. Por ejemplo, si está tomando alguna hierba o remedio casero o algún tipo de medicación que no fue recetada por un doctor, su médico necesita saberlo.
A veces, si usted no se siente del todo cómoda en las consultas es posible que se le olvide alguna pregunta. Si lleva anotadas las preguntas que quiere hacerle al doctor, se sentirá mejor cuando salga de la consulta. Intente que sea una lista breve porque en las visitas prenatales regulares probablemente su médico no le podrá dedicar tanto tiempo como en la primera.
Tan importante como llevar sus preguntas es preguntar si hay algo que el doctor dice o prescribe que usted no comprende o con lo que no está de acuerdo. A veces en nuestra cultura se puede considerar maleducado hacer preguntas porque parece que se está juzgando el diagnóstico o las órdenes del doctor, pero su médico no se va a enojar ni a ofender porque usted pregunte.
Si no se comunica en inglés tan bien como en español puede llevar con usted a un familiar que sí lo hable o solicitar los servicios de un traductor. Si su doctor trabaja en un hospital que recibe fondos federales, probablemente tendrán un traductor para ayudar a los pacientes.